Su historia

El pasado 25 de marzo de 2017 Íker cumplió su primer añito de vida, es un bebé, pero ya nos ha dado un ejemplo, junto con su madre Wendy, de que el amor es el principal motor para la vida, pues su diagnóstico inicial el pasado diciembre no fue alentador.

Le conocimos porque su mamá pidió ayuda por un canal de tv y nos pusimos en contacto con ella.

Vivían en Piura, al norte de Perú haciendo frontera con Ecuador, pero tras conocer el diagnóstico, él y su madre tuvieron que dejar su hogar muchos km atrás, muchísimos, para asistir a Lima e ingresar el 30 de enero de 2017 en el hospital del Niño, donde puede recibir el tratamiento adecuado.

No tenían donde quedarse en la ciudad pero gracias a vosotros, cuando Íker no está ingresado, viven en un apartamento cerca del hospital donde pueden recuperarse del tratamiento y hacer una vida lo más parecida a "la normal". Cuando está fuerte para ser ingresado, vuelve a empezar con el siguiente procedimiento médico.

La madre de Íker  es muy joven y tiene una lucha tenaz por la salud de su hijo. Paralelamente tiene toda una batalla social/cultural para acceder a la información que requiere, por lo que además del alojamiento, en Linceci les asesoramos en los complejos trámites y gestiones del hospital así como acerca de la propia enfermedad que padece el niño. Acciones todas fundamentales para la correcta evolución del tratamiento.

 

La enfermedad de Íker.

Íker está diagnosticado con Histiocitosis de las células langerhas, enfermedad bastante rara que no parece tener un tratamiento definido.

Ha de recibir 7 sesiones de quimio, cada una de 5 días de duración. Entre sesión y sesión el niño suele estar 15 días recuperándose pues es mucho para su cuerpito y es común que tenga fiebre, haya que ponerle plaquetas, etc. que permitan su recuperación. Cuando Íker se encuentra estable, se le programa una nueva quimio y por fín es dado de alta y marcha al apartamento.

La estancia en una casa lo más parecida a su hogar, además de ser más que recomendable en términos emocionales y de descanso, lo es para su salud directa, pues dado su estado de inmunosupresión, no es conveniente que permanezca ingresado más allá del tiempo estrictamente necesario.

Como veis, todo un ejemplo de generación de amor infinito que hace que una madre haga lo imposible por su hijo. De hecho, íker es un bebito pero ya es todo una persona pública en Facebook con un montón de seguidores dispuestos a darle apoyo. Podréis encontrarle por Íker Jesús Navarro Antón.

Esta historia de superación es posible gracias a todas aquellas personas que como tú colaboran de alguna manera con Linceci.

Tu ayuda tiene repercusión directa en la infancia. GRACIAS

Aquí puedes colaborar en la historia de esta familia.